Salida el sábado 3 de Diciembre: Saibigain

Volvemos con las propuestas mendizales. Este fin de semana en principio en la propuesta venía el domingo 4 de Diciembre, pero finalmente la salida será el sábado 3 de Diciembre.  Esta vez nos toca un monte muy conocido, debido a la gran cruz que lo corona. El Saibigain, está coronado, como ya he dicho por una gran cruz, en memoria de los gudaris muertos en la guerra civil, en las laderas del mismo.

La subida más típica es desde Urkiola, pero para darle algo más de interés al asunto, la idea sería subir desde Dima, para poder luego bajar al Santuario de Urkiola.

Pues una vez más, os invito a acompañarme, desafiando una vez más a las inclemencias meteorológicas, jeje, que al final el monte no lo cierran por la lluvia y el paseo no va a entrañar dificultad como para tener que echarnos atrás por unas cuantas gotas.

De Arraiz a Ganeta pasando por Erreztaleku

Este domingo, a las ocho y media de la mañana, más o menos, nos encontrabamos Maitane, Jose, Adrian y yo. Poco después llegaba Josu, debido a problemillas de horario con los autobuses de Bizkaibus.

El tiempo no era demasiado alagueño, ya que las abundantes nubes que cubrían Bilbo, comenzaron a dejar caer algunas gotas. En cuanto llegó Josu, cogimos nuestros coches dispuestos a comenzar el paseo. Dejamos uno de los coches junto a Iberdrola, pasado el puente de San Adrian. Después nos montamos todos en el otro y bajamos hacia el barrio de Rekalde, desde donde tomamos dirección Betolaza y posteriormente hacia Arraiz, donde dejaríamos el coche y comenzaría nuestro camino.

La lluvia no parecia decidirse a caer, con lo que el tiempo al final fue perfecto para poder ir al monte. Nublado y no demasiado frío. El paseo inicial nos llevó a la primera disyuntiva, si seguir por la pista principal o subir a saco por la ladera de Erreztaleku. Al final como se suele decir “from lost to the river”, nos pusimos a subir por el sendero que remontaba el Erreztaleku, de forma directa. Este camino aunque duro, nos ofreció otras satisfacciones. Por un lado varias paradas obligadas, no solo a tomar aire, sino también a disfrutar de las vistas de Bilbao y sus alrededores que se nos abrían delante. Además en una de estas, Adrian, como no podría ser de otra forma, vió un pequeño corzo, o cerbatillo, que por supuesto se puso a seguir ladera abajo.

Después de esto, llegamos a la cima de Erreztaleku, y de aquí facilmente a Ganeta. Una vez allí decidimos dar buena cuenta de nuestros hamaiketakos, un poco más abajo en la zona de la campa de Pagasarri. Allí había muchisima gente. Finalmente antes de comenzar el descenso, decidimos acercarnos a echar un par de fotos en el buzón de Pagasarri, ya que había gente que no había estado nunca en el “Techo de Bilbao”.

Una vez iniciado el camino de vuelta, esta vez por la ruta habitual de ascenso al Pagasarri, nos encontramos con una rama de Jatorrak, grupo eskaut del Casco Viejo, que subían hacia el Paga.

Finalmente recogimos el coche en Iberdrola y nos dirigimos a Arraiz nuevamente, para recoger el otro coche que habíamos dejado allí. Uno de los coches se nos cobrecalentó un poquito, así que aprovechamos para poner la guinda a una mañana de monte, comiendo unas rabas en uno de los bares de Arraiz.

Una mañana perfecta de monte, y ya esperando la siguiente, el primer fin de semana de Diciembre, en el Saibi.

Excursión al Upo

Ayer nos juntamos Maitane, Josu (Bermeo) y yo para la subida al Upo. Quedamos a las 8:45 de la mañana en la estación de tren de Usansolo, para comenzar la excursión desde allí. Ya de camino a la presa de Lekubaso, nos encontramos con un grupo de mendizales del barrio, que se dirigían al Upo y Artanda.

A la altura de la presa, nos separamos de ellos, ya que tomamos una ruta alternativa para la subida. En vez de subir directamente al Upo ,decidimos ir hasta el collado que separa Upo de Artanda, para subir de forma más suave, pero más larga. Una vez en el cruce del collado, que marca caminos a Upo, Artanda y Mandoia, cogimos el camino al lado del merendero, que nos llevó sin más dificultad hasta el repecho final. En vez de bordear la cima, decidimos subir directos por el cortafuegos. Un repecho duro, pero corto, con lo que no tuvimos más complicación.

Una vez en la cima, echas las fotos de rigor y después de haber admirado las vistas del gran Bilbao que se nos presentaban, decidimos descender un poco para poder hacer hamaiketako, ya que el viento pegaba con bastante fuerza en la cima, lo que hacía incómoda la estancia allí.

Esta vez decidimos coger una ruta altarnativa a la de subida, para realizar el descenso. En vez de volver por el camino de ida, buscamos el camino que nos llevara directamente de vuelta a la presa. Una vez hecho el hamaiketako unos metros más abajo de la cima, en una campita que ofrecía cierto cobijo ante el viento, seguimos bajando. Después de solventar un par de dudas, en algún cruce, conseguimos llegar a punto donde nos habíamos propuesto, al camino que en a presa había tomado el grupo de mendizales de Usansolo.

Una vez en la presa, solo nos quedaba el retorno a Usansolo, donde nos separamos, para ir cada uno a comer, después de haber disfrutado de un agradable paseo por un monte sencillo, pero lleno de atractivos para pasar un buen día. Además gozamos de un clima propicio para andar por el monte, ya que la temperatura era agradable, y al haber nubes, la subida se hizo bastante amena.

Subida al Mello por el puerto de Las Muñecas

Ayer martes, aprovechando que no había clase por ser Todos los Santos, Jose y yo nos fuimos a dar una vuelta por el monte. Siguiendo con la tendencia de este curso, buscamos un monte en el que no hubieramos estado todavia. El tiempo amaneció un poco revuelto así que descartamos los montes karsticos, para evitar riesgos innecesarios con la roca mojada.

Finalmente nos dirijimos a la zona de las encartaciones, en concreto a Sopuerta para desde allí subir hasta el puerto de Las Muñecas, la frontera natural entre Bizkaia y Cantabria en esta zona. Allí dejamos el coche, y disfrutamos de un agradable paseo por la cresta del Mello. Una vez llegamos arriba sin más dificultad, y después de disfrutar de nuestro hamaiketako, emprendimos el camino de vuelta. Antes de volver, y casi aprovechando la incercia de bajar del Mello, subimos hasta la cumbre del Llangón, oculta por los arboles. Allí tuvimos que desenterrar el buzón que corona esta cima secundaria, para poder ver si habíamos llegado el monte que queríamos. Según hemos leido, la gente de la zona dice que es este monte el verdadero Mello.

Ya continuando nuestro descenso hacia el coche, decidimos encaramarnos a la cima del Tojo, otro pequeño monte que se encuentra en la misma sierra. Esta vez no conseguimos encontrar ningún buzón, lo cual atestigua la poca relevancia de la cima, a pesar de que ofrece unas vistas del Mello y el Llangón bastante buenas.

Finalmente volvimos por el mismo camino de ascenso hasta el coche, y volvimos a casa. La verdad es que el tiempo nos acompañó bastante, ya que no llovió en toda la mañana y además no tuvimos problemas de niebla. Eso sí, nos quedamos un poco con las ganas de más. Nos supo a poco, pero es lo que pasa cuando tampoco se dispone de demasiado tiempo. La próxima vez más y mejor.