El arte de hacer jugar

Hay una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de preparar actividades para niños y niñas:
1. Tener un fichero de juegos El cual se tendrá que ir enriqueciendo constantemente y que se pueden encontrar en las publicaciones, cursillos. También los que se inventen (estos son los más interesantes porque responden a las necesidades de los niños y niñas que se tiene delante).
Todo juego tiene que suponer para los niños una aventura, una participación, que descubran técnicas, ser felices…
2. Buena adaptación Cuando se escoja un juego hay que observar:
– La edad a que va dirigido
– sus aficiones
– los objetivos que se persiguen
– el ambiente en el que se desarrolla la actividad
– terreno
– clima…
De ahí que siempre hay que estar preparado para cambiar cualquier juego en un momento determinado, esto es lo que se llama contraprogramar.
El juego es para la chavalería, debe prepararse con mucha imaginación, fantasía
3. Presentación del juego
La presentación de cualquier juego tiene mucha importancia. Si las explicaciones son oscuras, si se duda al hablarles, es imposible que los muchachada se apasionen por lo que se les está ofreciendo.
-Hay que saber colocarse: Todos sabemos que se distraen por naturaleza. Cuando se quiere explicar un juego debe colocarse de tal manera que todos estén bajo nuestra mirada y
que cada uno pueda vernos. A una distancia prudencial para que no te avasallen. Colocarles en círculos, en filas…
-Cuidar la voz: Hay que coger el hábito de hablar claramente, articulando y evitando la precipitación. Sobre todo no chillar.
– La presentación puede tener diferentes facetas: una presentación fantástica llena de misterio…este sistema es el ideal para lanzar un juego. Se puede presentar el juego en forma de historia o cuento.
4. Explicación del juego:
quien explica sabrá prever el desarrollo del juego, las dificultades que se pueden presentar y la forma como lo explicará, el material, el espacio…
MONITORADO
– Utiliza pocas palabras, bien elegidas, dando una breve descripción del juego, normas claras.
– Definir el campo de juego.
– Concretar el papel de cada jugador
– Dar unas reglas exactas y forma de puntuar
– Decir que pueden hacer todas las preguntas que deseen y aclarar cualquier duda.
– Anunciar lo que ocurrirá en caso de faltar a las reglas…
– Evita que el juego tenga demasiadas reglas y que su comprensión sea abrumadora.
– Debe exigir esfuerzo, sin él no hay juego que interese.
5. Las explicaciones serán hechas:
– Con autoridad (hablar a todo el grupo a la vez, exigir atención…)
– Presentarlo y explicarlo con un entusiasmo contagioso que invite a jugar.
– Hacer un reparto de fuerzas justo y de jugadores, para que todos los grupos tengan la oportunidad de ganar.
– Si es necesario durante la explicación se puede escenificar.
6. Durante el juego:
– Que haya un árbitro imparcial que vigile la marcha del juego.
– Mantener el interés y cambiar el ritmo del juego, si resulta demasiado largo o poco interesante.
– Ser muy exigentes en que se respeten las reglas del juego.
7. Para el final del juego:
– Evaluación (si ha gustado, se han divertido, han aprendido…)
– Recoger el material utilizado
– Exigir que todo regrese a la normalidad: limpieza del terreno, ropa, lavarse…

Cuidando las botas

Las botas son normalmente la parte del equipo que más desgaste sufre y las que más servicio nos dan. Por eso es importante cuidar nuestras botas, para de esta forma alargar lo más posible la vida útil de las mismas, siempre con un funcionamiento optimo.

Para ello vamos a ver algunos consejos que nos ayuden a mantener las botas en buen estado más tiempo. Son pequeñas rutinas que si las llevamos a cabo, con poco esfuerzo nos permitirán sacar un rendimiento mucho mayor a nuestras botas.

A la hora de usar las botas, es conveniente:

  • Revisar el estado del forro Gore-Tex antes de ponerse la bota, para que no tenga restos de suciedad. Miramos si quedan piedrecitas o arena en el interior, y lo sacudimos. El roce con pequeñas cosas, puede acabar desgastando el forro y afectando a la función impermeabilizadora de las botas.
  • Conviene intentar atar los cordones en la medida justa, para por un lado no llevar el pie demasiado prieto dentro de la bota y por otro no forzar los cordones, para evitar un desgaste innecesario.
  • A la hora de atarse, si tenemos calcetines un poco largos, no viene mal tapar los cordones con los mismos, ya que de lo contrario podemos correr el riesgo de que los cordones se enganchen en las hebillas de la caña de la bota, lo que provoca por un lado la posibilidad de tener un traspiés y por otro que estas hebillas se cedan.
  • En caso de caminar en sitios muy cálidos, es bueno tener un juego de plantillas de repuesto, para poder cambiarlas de vez en cuando durante la ruta y mantener así las botas libres de la humedad.
  • Es conveniente evitar el contacto prolongado con excrementos de animales. Estos pueden acabar dañando la piel de las botas, la suela o los ganchos y hebillas, ya que pueden contener residuos ácidos que corroan el material de las botas.

Limpiando las botas:

  • Una vez usadas las botas, lo primero que hay que hacer es quitar la plantilla y dejar que se sequen las botas por si mismas, sin exponerlas a una fuente de calor.
  • Cuando tenemos las botas secas por la evaporación de la humedad, cepillamos la suciedad de todas las partes de la bota, interior, suela, piel.
  • En caso de tener muchísima suciedad, entonces conviene cepilla las mismas bajo un chorro de agua tibia. Aquí tenemos que tener cuidado de no mojar ni la plantilla ni los cordones a la hora de lavar las botas. Puede ser necesario aplicar productos impermeabilizantes después de un lavado de este tipo. Nunca debemos lavar las botas en la lavadora.
  • La parte de dentro de la bota, es conveniente lavarla de vez en cuando, no solo dejar que se evapore la humedad después del uso.
  • Finalmente para guardar las botas, conviene hacerlo en un lugar seco y bien ventilado.

Como veis son cosas sencillas, que nos pueden ayudar a dar una vida más larga a nuestras botas y por lo tanto a mantener su nivel de eficacia y confort durante más tiempo.

Pistas en el camino

En este post voy a abordar un tema básico a la hora de andar por el monte. A mucho y muchas os parecerá que es una tontería o que es de cajón conocer lo que vamos a decir, pero precisamente por eso, porque muchas veces el dar por supuestas las cosas nos puede llevar a perdernos, es mejor dejarlas claras.

En el monte, podemos encontrar varios tipos de caminos, de los cuales, los más utilizados normalmente son las pistas. Estos caminos, pueden ser de diferentes tipos, dependiendo de la longitud de las mismas. Estos caminos vienen marcados mediante lo que denominamos pistas. Las pistas son marcas que suelen hacerse a lo largo de un camino para marcar la dirección del mismo.

Estas marcas pueden ser de diferentes tipos, pero normalmente serán dos lineas paralelas de diferentes colores. Los colores nos indicarán en el tipo de vía que nos encontramos mientras que la forma de las señales nos indica el camino a seguir.

En las siguiente tabla podemos ver las señales que encontraremos a lo largo de las pistas que hemos estado viendo

 

La diferencia entre senderos es la longitud de los mismos, en la siguiente tabla podemos ver la relación de longitudes y colores en las diferentes tipos de vías.

Tipo de vía Color Descripción
GR Blanco y Rojo Ruta de Gran Recorrido (más de 50 km)
PR Blanco y Amarillo Ruta de Pequeño Recorrido (entre 10 y 50 km)
SL Blanco y Verde Sendero Local (menos de 10 km)

Además de estas señales, podemos encontrar otras, que nos indican la superposición de dos rutas de diferente longitud, como en la foto siguiente.

 

Las pistas podemos encontrarlas en diversos lugares, lo normal es que se encuentre pintadas de en los troncos de los árboles, en los lindes del sendero, pero en ocasiones, cuando hay que marcar el camino en una zona sin árboles, se pueden pintar en piedras o bien en estacas clavadas en el borde del camino. Además podemos encontrar carteles de madera con indicaciones en cruces de varias sendas.

Y de todos modos, como hemos dicho ya, las pistas pueden estar en infinidad de sitios, por eso es muy importante por un lado preparar bien el viaje antes de ir, para saber que pista es la que tenemos que seguir y por otro estar muy atentos cuando vamos andando. Cuando estamos siguiendo pistas, es muy importante ir atentos a la siguiente pista del camino, para no despistarnos y perdernos.

Además como vemos en la imagen anterior, en caso de no haber una GR que nos indique el camino, en ocasiones podremos encontrar este otro tipo de señalización hecha con piedras que en caso de no haber más señales, se suelen usar en cruces para indicar el camino correcto.

Las 3 capas de ropa

Una de las cosas más importantes que tenemos que tener en cuenta a la hora de hacer cualquier actividad al aire libre, es saber vestirnos adecuadamente, para no perder calor.

La cosa no consiste en ponerse capas y capas de ropa como las cebollas, ya que al final muchas veces no conseguimos mantenernos calientes y perdemos comodidad al llevar tanta ropa. La idea es conseguir el mayor calor con la menor cantidad de ropa posible.

Para conseguirlo intentaremos explicar lo que se denominan las tres capas. Explicaremos  teniendo como referencia el torso, pero es aplicable igualmente a las piernas.

1º Capa: interior

Esta capa es la ropa que llevamos pegada al cuerpo, así que en ocasiones se denomina a esta capa como segunda piel. Normalmente suelen ser prendas térmicas, para mantener el calor corporal. Es importante que esta prenda sea transpirable a la vez que térmica, de forma que no se humedezca facilmente, ya que al estar pegada al cuerpo, esto podría hacer que perdamos más calor del que conseguimos mantener.

2º Capa: capa intermedia

Esta capa es la que usaremos como abrigo. Aquí podemos encontrar diferentes tipos de prendas, como cortavientos o forros polares de diferentes tipos y materiales. Esta es la capa dedicada a evitar que el calor del cuerpo se pierda en condiciones de frío. Dependiendo de los gustos de la persona y del frío que haga, se pueden utilizar una o varias prendas en esta capa.

3º Capa: capa exterior

Finalmente tenemos la tercera capa, la exterior. Esta será la prenda que estará expuesta a las inclemencias del tiempo de forma más directa, por lo que es conveniente que sea una prenda impermeable.

Además de llevar la ropa adecuada en cada una de las capas, también tenemos que tener en cuenta como utilizarlas. A medida que vayamos andando y vayamos teniendo más calor, o en caso de no necesitarlas en ese momento, tendremos que ir quitándonos capas. Después cuando paramos durante un tiempo más o menos continuado, tendremos que volver a ponernos las capas, para no perder el calor generado. Es decir las tres capas no son estáticas, sino que vamos poniéndonos y quitándonos ropa según las necesidades del momento.

A parte de las capas, tenemos que tener en cuenta una cosa que muchas veces dejamos pasar.

Es importante saber por donde perdemos más calor en nuestro cuerpo, hasta un 70% de nuestro calor corporal. Normalmente la mayor cantidad de calor corporal se pierde o bien por los pies, las manos o la cabeza. Por lo tanto es importantísimo tenerlo en cuenta y abrigarnos bien con gorros, guantes y calcetines en condiciones. En cuanto a los gorros, es recomendable utilizarlos con materiales cortavientos o térmicos, aunque la mayor parte de las veces nos será suficiente con un gorro de lana.

En caso de necesitarlo, en alta montaña, también podemos encontrar calcetines con tecnología gore-tex que nos mantenga los pies secos y calientes.

Otra de las cosas importantes en el monte es llevar unas buenas gafas de sol, ya que en el monte, al estar a más altura, tenemos que tener en cuenta que estamos más expuestos, y el reflejo del sol en la nieve o el agua, puede generarnos problemas en la vista.

Leyendo mapas

Una de las cosas más importantes a la hora de ir al monte, es sin duda alguna saber leer un mapa. Hoy en día, a pesar de contar con aparatos capas de triangular nuestra posición casi a la perfección, sigue siendo importante contar con mapas en papel, que nos puedan servir de referencia a la hora de movernos por el monte, más si cabe en caso de encontrarnos en lugares desconocidos.

En este post voy a intentar explicar por encima algunos conceptos a tener en cuenta cuando tenemos un mapa en nuestras manos. Lo primero es saber que un mapa es una representación gráfica de una zona concreta hecha por una persona, por lo tanto, está sujeta a posibles cambios a lo largo del tiempo. Es decir, los mapas no son eternos, los sitios y los caminos pueden cambiar, aunque no sea lo más habitual. Por lo tanto hay que usarlos como referencia, pero no como algo indiscutible.

Orientación del mapa:

Un mapa normalmente no nos servirá de nada, si no somos capaces de orientarlo correctamente. Los mapas topográficos, tienen marcado el norte del mapa. para poder orientarnos correctamente, deberemos mediante una brújula hacer coincidir el norte magnético con el norte de nuestro mapa, de forma que las referencias que podamos coger a partir de este momento en el mapa, coincidan realmente con las que veremos a nuestro alrededor.

Escala:

Otra cosa importante que debemos tener en cuenta a la hora de usar un mapa, es la escala del mismo. Esto es importante, ya que a primera vista, una distancia que no nos parece demasiado grande en el mapa, si no tenemos en cuenta la escala en la que está este representado, puede resultar un largo y agotador recorrido.

La escala de los mapas viene representada normalmente con dos números separados por dos puntos. El primer número representa la medida en el mapa, mientras que el segundo la distancia real. Por ejemplo 1:25000, significa que un centimetro medido en el mapa corresponde a 25.000 centímetros en la realidad. Esta es la escala más utilizada en los mapas topográficos.

Curvas de nivel:

Además de las distancias entre los puntos, es muy importante saber interpretar los desniveles en el mapa. Para esto se utilizan lo que se denominan curvas o lineas de nivel. Estas curvas representan zonas que se encuentran a la misma altitud. De esta forma podemos saber a que altura nos encontramos y a que altitud se encuentra el punto al que nos dirigimos. Lo más importante sin embargo no es la diferencia de altitud final del recorrido, sino que desnivel tenemos que salvar. Para ello lo que miramos es la distancia entre curvas. Contra mayor es la distancia entre dos curvas de nivel, menor es el desnivel que tendremos que salvar y por el contrario, contra más juntas se encuentren las curvas de nivel mayor desnivel y pendiente encontraremos.

Siempre debemos intentar buscar el camino que menos desnivel tenga, evitando obviamente los puntos con gran cantidad de curvas de nivel acumuladas, ya que normalmente corresponden a precipicios.

Leyenda del mapa:

Los mapas normalmente tienen lo que se denomina leyenda, que es una tablita que se suele encontrar o bien en una esquina o en la parte trasera del mismo, donde vienen interpretados los diferentes signos que aparecen en el mapa. Aquí es donde tenemos que fijarnos ya que cada tipo de camino diferente está representado en el mapa con un tipo de línea diferente. Normalmente los que más nos interesan a nosotros para salidas por el monte son las carreteras secundarias, pistas de monte y senderos.

Las primeras pueden cambiar, pero los caminos normalmente suelen aparecer representadas por lineas negras finas y continuas, mientras que los senderos suelen estar representados mendiante lineas finas negras discontinuas. Además como se puede ver en la imagen anterior, las sendas de gran recorrido aparecen marcadas con líneas rojas discontinuas.  Pero como decíamos lo mejor es consultar la leyenda de nuestro mapa en cada ocasión para no meternos en problemas.

Además de los tipos de caminos, en las leyendas podemos ver el tipo de terreno por el que trancurren los mismos, de forma que podemos tener en cuenta si nuestro camino transcurre por zona boscosa, o bien en campo abierto. Esta información puede ser útil para no acabar preparando una caminata a pleno sol sin ningún tipo sombra que nos cobije.

Finalmente, como ya he comentado anteriormente, el mapa es una herramienta que no se debe utilizar sólo, sino que hay que utilizarlo junto con una brújula, para que nos sirva para poder ayudarnos a orientarnos.