Ama-Lur Eskautak – 35 años

Cuando los dinosaurios andaban por la tierra, nació un grupo eskaut llamado Ama Lur. Bueno, igual no hace tanto tiempo. En 1981/1982, tras la división del grupo “Los Halcones de la Florida”, vio la luz por primera vez el grupo portugalujo Ama Lur eskaut taldea. Poco a poco comenzó a caminar pero para nada se imaginaba este grupo que sería testigo de increíbles campamentos, salidas a la naturaleza sorprendentes, etc. Con el compromiso de los y las monitoras en la mochila, ¡Ama Lur Eskaut taldea empezó a cambiar vidas!
Los primeros años de Ama Lur acogió a muchas personas. Personas que serían referente y ejemplo para el grupo, personas muy queridas. Son de esta época Javi Mendoza, Ramón y muchas personas más. Gracias a sus esfuerzos y ganas consiguieron dejar un buen legado. Un testigo que han sabido llevar adelante los y las monitoras del grupo, así como la chavalería.
Ama Lur ha vivido inolvidables momentos frente a la hoguera, donde junto al calor del fuego se han contado mil y una leyendas y cuentos, se ha soñado sobre otros mundos solo con mirar a las estrellas o, incluso, se han podido escuchar consejos de Baloo. Entre los recuerdos queda subrayar uno de los iconos que ha marcado el corazón de las personas que han pasado por Ama Lur: el baserri de Olabarriandia (Orozko). Un baserri que ha visto crecer a muchas personas, en muchos sentidos. Un lugar en el que de día daba la oportunidad de llevar a cabo cualquier actividad, aventura, operación o empresa. Todo esto rodeados de montañas, en medio de un precioso valle. Por la noche, se convertía en un castillo impenetrable, con brujas, demonios y seres de otro mundo a sus puertas, en las que solo un Kos podía colarse, aún temiendo a los guardianes del baserri: la rata y la Gregoria emparedada.
Echando la mirada atrás pero avanzando desde el inicio del grupo, me vienen a la cabeza innumerables aventuras. De la mano de las nuevas generaciones de monitores y monitoras Ama Lur se sumergió en nuevos proyectos; así como el “txiki eguna”, jornadas infantiles, la obra, pintura e incluso las obras de arte de la “Base”. Y, ¿cómo no? No podemos dejarnos en el tintero el compromiso social que llevan a cabo tanto por los monitores y monitoras como por la chavalería. Ayudando a plantar árboles, apoyando y creando proyectos para gente sin hogar, cenas de apoyo para las víctimas de violencia de género, concienciando sobre el consumismo masivo… Innumerables acciones que no serían posibles sin la colaboración de Ama Lur.
No hace mucho tuvimos que decir adiós al baserri de Orozko; una noticia que nos entristeció a todos y a todas, ya que guardaba una infinidad de aventuras. Pero, como dice la ley eskaut, “el eskaut supera las dificultades con alegría”. Por ello, Ama Lur se puso manos a la obra para encontrar otro baserri donde vivir nuevas aventuras. Y así fue. Encontramos el baserri de Nava de Ordunte.
La vida del grupo ha sido como una montaña rusa, llena de altibajos. Aun así hemos superado con satisfacción todas las dificultades que se nos han propuesto; aprendiendo de los errores y siguiendo adelante en el camino.
En la actualidad, estamos en plena juventud del grupo. ¿Cómo puede ser esto posible? Una respuesta, podría ser que la identidad de Ama Lur, se va transmitiendo generación en generación para así mantener la magia del grupo. Nuestros y nuestras jóvenes están siempre listos para servir, para cambiar la sociedad, para construir un mundo mejor. Siempre con una sonrisa en la boca.
Al cabo de todos estos años hemos trabado amistad con muchos grupos eskaut, tanto en Bizkaia como en otros lugares de España, Europa, México, … ¡Hasta en Kandersteg, en el centro scout internacional tenemos nuestra pañoleta!
Por eso y todo más, esperamos como mínimo seuir soñando otros 35 años, llenando corazones de escultismo y emociones.
Como dice nuestro lema, “¡AMA LUR AMA LUR, VIENTO DEL NORTE VIENTO DEL SUR!” ¡Muchas gracias por estos 35 años repletos de aventuras!
Siempre listos
Eneko García Sanchez

SOMOS.HACEMOS.VOLUNTARIAS

Vivir un campamento es una experiencia única dónde aprender de los demas, disfrutar de la naturaleza y crecer, en muchos sentidos. Desde el voluntariado hacemos lo que somos para que el eskultismo en Euskalerria continue con fuerza muchos años más.

Beti prest!

Un curso de cambios

Este curso ha sido de cambios, dos de nuestras delegaciones han hecho reformas y han dado paso a nuevas personas en sus equipos. Janire, delegada de Euskalerriko Eskautak Araba y Naiara, delegada de Euskalerriko Eskautak Bizkaia, han dejado su cargo y dado relevo.  Estas son sus impresiones sobre lo que han sido estos años al frente de Araba y Bizkaia respectivamente.

10612969_10205010183354479_4117222779766897943_nJanire Sáenz de Buruaga

¿Cómo valoras tu experiencia como presidenta de Euskalerriko Eskautak Araba?

Lo primero es que se trata de una experiencia que es y va a ser inolvidable en mi vida. Y cuanto más va pasando el tiempo desde que ha terminado más consciente soy de la gran oportunidad que ha sido. Pese al miedo con el que arranqué la aventura, porque no quería la presidencia, supongo que como nadie. Empecé con mucho miedo y con el tiempo me fui dando cuenta de que era la oportunidad perfecta para ampliar la mirada. Creo que es una experiencia de amplitud de miras, de salir de tu grupo, de entender que la diversidad no solo existe, si no que es super rica. Realmente ha sido un reto que te trae momentos difíciles y duros, algunos en los que tirarías la toalla y dirías “¿Quién me ha mandado a mí meterme en este fregao?”. Pero luego, echando la vista atrás creo que es algo super positivo y que me ha regalado la oportunidad de ver mi delegación con otros ojos.  Porque lo tengo muy claro y se lo he dicho a la gente a la que he querido animar para que asuma, que pasando por la delegación, y muy particularmente con los ojos de la presidencia, se ven cosas que desde tu grupo o incluso desde otros cargos no tienes la posibilidad de ver. Yo ahora lo vivo desde la gratitud y algo bonito, dentro de que las he pasado canutas también.

¿Qué dirías que has aprendido?

He aprendido a esperar, a tener más paciencia, porque los ritmos de la delegación no son los de tu grupo. Llegas a la delegación con la experiencia de tu grupo, que lo conoces de toda la vida, y esto es un mundo nuevo: las instituciones, proyectos a otra escala, el trabajo en red… He vivido como algo muy enriquecedor el trabajo con Bizkaia y Nafarroa, desde mi grupo para nada era consciente de lo que es Euskalerriko Eskautak. He aprendido millones de cosas, a trabajar con una persona técnica, con un trabajador a nuestro cargo que también te trae muchos aprendizajes y reflexiones. Y luego a escuchar y a mirar a los grupos con paciencia, con comprensión. He aprendido mucho de los demás grupos; de las maneras distintas de hacer que cuando estas con tu grupo las vives con intransigencia y cuando estás en la delegación dices “mira que bonito, que diferentes formas de ver y de hacer”.

Y luego aprendes a trabajar con un equipo más plural, en tu kraal de grupo estás en un equipo que conoces, que es muy tuyo, muy natural. Y sin embargo el equipo de delegación es algo que hay que construir, que a mi al principio me supuso muchos quebraderos de cabeza. Pero luego fue super enriquecedor, el hacer desde las distintas culturas de grupo que traemos al equipo pues es también muy bonito.

¿Con qué te quedas de todo de estos años?

Creo que una de las experiencia más bonita que he vivido es el campo de trabajo de trebeak de Langarika porque ha sido una experiencia de delegación con los chavales.  Cuando estás en la delegación, al menos en Álava, la mayoría no seguimos en los grupos lo que hace que te alejes un poquito. Este proyecto de delegación del campo de trabajo de trebeak fue algo muy bonito de construir y sobre todo de disfrutar. Luego me quedo también con haber conocido a monitores y monitoras de otros grupos desde una mayor cercanía, las cosas que me han descubierto de su manera de hacer me han abierto los los ojos.

Y luego experiencias como Euskalerriko Eskautak que también han sido super bonitas: el Gorka Deuna, la Luz de la Paz de Belén, el trabajo del Consejo de Euskalerriko Eskautak que también ha sido sesudo y nos ha traído algunas dificultades y nudos, pero que a su vez creo que me ha hecho crecer un montón y sobre todo en lo que a escultismo se refiere.

¿Con una palabra o una frase?

Diría reto y crecimiento, y añadiría equipo.

 

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Naiara San Martín

¿Cómo valoras tu experiencia como presidenta de Euskalerriko Eskautak Bizkaia?

De forma positiva. Han sido cinco años de aprendizaje, de madurar, de poder vivir y compartir.  Los valoro desde el agradecimiento, para mí ha sido una experiencia como un regalo. También ha sido la oportunidad de trabajar en lo que es mi estilo de vida, en el escultismo. No valoro que haya sido un camino de rosas, tampoco esperaba que fuese así, ha habido momentos más complicados y momentos más fáciles, momentos de quebraderos de cabeza, de retos que afrontar… Pero creo que hasta eso ha sido también positivo, porque de cada piedra en el camino he aprendido y he compartido. Sobre todo digo “he compartido” porque una cosa importante para mí en estos cinco años ha sido mi equipo, las personas con las que he trabajado y con las que me ha tocado hacer camino. Es una experiencia muy positiva.

¿Qué dirías que has aprendido?

Un montón de cosas, no podría enumerarlas. ¡He ampliado mi curriculum vitae cuatrocientas cincuenta mil hojas! He aprendido a tener paciencia, a empatizar y ponerme en el lugar de los grupos o en el de ese monitor que es coordinador y que viene nuevo… Ha sido importante el ser capaz de ponerme a esa altura, pero también con las estrategias a largo plazo y con las cosas que hay que hacer más a nivel de delegación.

Otro aprendizaje muy bonito ha sido el valor de Euskalerriko Eskautak Bizkaia. Al final cuando llegas aquí eres una monitora, que ha hecho su recorrido más o menos, pero no sabes lo que hay alrededor de Euskalerriko Eskautak Bizkaia, ni su historia, ni lo importante que es lo que hacemos para otras personas. He aprendido que hay una red que nos sostiene, que nos da sustento para lo bueno y para lo malo, sobre todo en los momentos malos, en los de dificultad y en los que necesitas más recursos. Esta red está ahí incondicionalmente, solo porque eres Euskalerriko Eskautak Bizkaia y cree en nuestro proyecto. Para mí eso ha sido super importante, las personas que están alrededor, como te recogen y como te acogen en todo esto, yo creo que es una de las cosas más chulas que me llevo. También descubrir que seguimos siendo solo un granito de arena dentro del tiempo libre de Bizkaia, que hay mucha más realidad. Pero dentro de esta realidad nosotros somos un referente y por eso también hay que saber estar a la altura, sin fustigarte, sabiendo que hay momentos en los que tropezarás y que te tienes que levantar, que el movimiento tiene que seguir creciendo, tiene que equivocarse y tiene que seguir andando.

También doy mucha importancia al equipo humano, es algo que he valorado mucho, tanto el voluntario como el liberado para trabajar. Es muy importante saber adaptarse al compromiso de cada persona, a los tiempos de cada cual, a las diferentes capacidades y conjugar todo ello. Una de las cosas que siempre les he dicho es que al final yo no sé si he sido buena o mala delegada, lo que tengo claro es que las cosas que he hecho bien no las he hecho porque sea estupenda y maravillosa, sino porque la gente que tenía al lado ha funcionado bien conmigo.

¿Con qué te quedas de estos años?

Vuelvo a las personas. Creo que el ambiente de trabajo que hay en Euskalerriko Eskautak Bizkaia no lo voy a encontrar en otro espacio laboral nunca, el buen rollo que hay, el hacer  piña y el que aunque una tarea sea tuya puedes compartirla y sacarla adelante entre todo el equipo. De todo el trabajo me quedo con el acompañamiento a los grupos, que para mí ha sido de las cosas más bonitas, también era de lo que más me motiva cuando empecé. Ha merecido la pena, a pesar de los horarios en los que tienes que juntarte con los grupos, hay momentos en los que estás a las 9 o las 10 de la noche en un barrio X o en un pueblo X y luego tienes todavía que volver a tu casa. Pero sin duda merece la pena estar, porque los grupos te abren la puerta de lo que es su casa, te dejan entrar hasta la cocina y confían en ti para que les acompañes y les des un poco de luz.  El sentir que en algunos momentos realmente estás dando esa luz y les está sirviendo es super bonito.  Para mí es de lo mejor  el encontrarme cara a cara con las personas y comprobar que de los 27 grupos cada uno es un mundo pero tenemos muchas cosas en común, y al final las personas no nos diferenciamos tanto, el color de nuestra pañoleta es diferente pero lo que nos mueve es lo mismo.

¿Con una palabra o una frase?

Es tan difícil resumir todo en una palabra o frase. Una sería alegría, pero también la grandeza del escultismo y lo que llena el Beti Prest.

 

Artículo publicado en la Goitibera 304. ¡Suscríbete!