Cajón de ideas: La Aventura Afro-Circo


Es habitual que en los equipos de monitores y monitoras, de una gran locura surja una gran idea para el grupo. Y así pasó en Goizale. Estábamos de fin de semana de inicio de curso con el equipo y entre anécdotas, risas y videos de you tube empezamos a hablar de un peliculón que fuimos a ver al cine en una noche de verano: Madagascar 3. Empezamos a rememorar puntos de humor, bailamos, cantamos el famoso “yo quiero marcha, marcha” y en ese preciso momento salió, llegó esa idea que luego se convertiría en una auténtica actividad viable y bonita para la salida conjunta de todo el grupo (todas las edades) que Goizale tenía prevista. Nada más ni nada menos que toda una hazaña y un reto: meternos en el papel de Marty, Alex y demás cuadrilla.

La verdad que la idea era buena, pero no veíamos cómo podíamos aplicarla, ni qué actividades podríamos hacer, así que empezó una ardua tarea de investigación sobre el circo y los personajes entrañables de Madagascar. Sorprendentemente, hallamos un montón de documentación sobre la labor pedagógica y educativa que tiene el circo (talleres, actividades, ejercicios, etc.) Vimos que eran actividades completas, que cubrían un montón de objetivos y que todo aquello tenía que ver con nuestro ideario y nuestro estilo de vida. Así que le dimos forma a ese popurrí de información y aquí tenéis nuestra aventura AFRO CIRCUS particular basada en aquella idea loca y en la película de Madagascar 3. Esperamos que disfrutéis (como lo hicimos nosotxs), que os guste y que saquéis de ella ideas y herramientas educativas para vuestra labor diaria.

Para ver el desarrollo de las actividades pincha AQUÍ
 Os dejamos algunas fotos de la salida:

 Texto y fotos: Goizale Eskaut Taldea

Obedeciendo a nuestros principios



Hablar de Desobediencia Civil está de moda. Este término últimamente no deja de aparecer en los medios de comunicación, como un concepto abstracto y aglutinador bajo el cuál se están resguardando diferentes colectivos y luchas. Pero, ¿qué es la Desobediencia Civil? Más que responder a esta pregunta, mejor pensemos en por qué o para qué hacer Desobediencia Civil, pues de otro modo parecería que estamos hablando de un fin en sí mismo, y no lo es. 

La Desobediencia Civil no puede ni debe ser un fin, sino una herramienta política para conseguir unos fines concretos. Este medio tiene unas características básicas que son la ejecución de forma consciente, colectiva, pública, organizada y noviolenta, y es por esto que muchas veces cuando hablamos de noviolencia acabamos hablando de Desobediencia Civil y viceversa, y es por esto también por lo que la Desobediencia Civil no puede ser una estrategia desvinculada de nuestros fines o a la que recurrir en caso de que otras nos fallen. La Desobediencia Civil es una manifestación del pensamiento noviolento y por tanto va irremediablemente unida a éste. 
Un poco de Historia 
 A pesar de que es ahora cuando parece que sale a la palestra la Desobediencia Civil como método de lucha y de transformación social, la necesidad del ser humano de cuestionarse las leyes, normas o imposiciones injustas y adoptar una actitud de oposición activa frente a ellas, es tan antigua como la propia historia de la humanidad.   
En un interesante libro de Bidea Helburu: “500 ejemplos de noviolencia. Otra forma de contar la historia” encontramos de modo muy ilustrativo una serie de actos llevados a cabo por distintas personas que ponen en evidencia el modo en el que se narra la Historia, y como actos humildes, colectivos y valientes que ayudaron a la concienciación social y a la transformación, son sistemáticamente acallados, convirtiendo los libros de Historia en meras listas de la compra de conflictos bélicos; pero, como escribía Josemi Lorenzo Arribas en “En legítima desobediencia”: “Además (o por debajo) de la Historia está la memoria, y la memoria es también patrimonio irrenunciable de los pueblos. Memoria es resistencia”.
Mucho antes de Martin Luther King, Rosa Parks, Gandhi e incluso de Thoreau, al que podemos considerar el padre del término Desobediencia Civil con su ensayopublicado en 1848, encontramos ejemplos de desobediencia incluso en la época clásica. Hortensia, en el siglo I a.C., ante la petición de más recursos económicos para sostener la guerra, se dirigió en representación de las mujeres de su clase al foro (espacio masculino y de decisión política por excelencia) para exponer su negativa a pagar impuestos para la guerra.  
Desde este antiguo ejemplo hasta los actuales de, por citar algunos, Stop Desahucios o las Corralas de Sevilla, nos encontramos un dilatado camino recorrido por infinidad de personas que han desafiado la obediencia a la autoridad y en definitiva, el orden establecido. Pero no nos equivoquemos, el que en muchas épocas antes que la nuestra se hayan dado ejemplos de Desobediencia Civil, no quita valor ni esfuerzo, a la decisión de adoptar esta potente arma.
 
“Todo hombre que tenga más razón que sus vecinos ya constituye una mayoría de uno” 
Thoreau
Desobedecer no es fácil. Implica en primer lugar un cambio personal e interno importante que va en contra de todo o casi todo lo que nos han enseñado. Desde nuestra infancia nos inducen a la obediencia ciega y castigan cualquier intención de disenso. Podemos encontrar diferentes artículos de Psicología que debaten extensamente por qué las personas obedecen incluso en contra de sus principio o intereses, concluyendo que la causa principal de la obediencia es el miedo. Básicamente el miedo a ejercer la libertad, y con ello tener que asumir las consecuencias finales de nuestros actos, y el miedo a la soledad, a que nuestra decisión de salir de las normas establecidas nos pueda causar no sólo aislamiento sino también el juicio de nuestros círculos sociales.
Pero habíamos dicho que una de las características de la Desobediencia Civil era la ejecución pública y colectiva, con lo que una vez asimilado el primer paso de duda interna y por así llamarlo, revolución interior, tenemos que externalizarla para, implicando a más personas, encender la mecha de la transformación social. Pasar del: una persona no puede cambiar el mundo, a por alguien se empieza. 
Probablemente Pepe Beunza (el primer objetor de conciencia por motivos políticos en 1971 en el estado español) nunca se hubiera imaginado las consecuencias de hacer público su descontento frente a la obligación de realizar el servicio militar y obedecer en cambio a sus propios valores y principios; pero ese sentimiento de rechazo estaba latente en la población, y sólo hacía falta que una persona se decidiera a abrir la puerta, para que todo el resto le siguiéramos. Con esta misma premisa, un montón de colectivos y asociaciones están llevando a cabo campañas de Desobediencia Civil. Desde Objeción Fiscal (el grupo antimilitarista KEM-MOCde Bilbao vamos a poner este año en marcha una oficina de Objeción Fiscal) hasta okupaciones por parte de personas desahuciadas; desde negarse a la identificaciónhasta la lucha Anti-TAV, y un largo etcétera de alternativas a la obediencia ciega y a la resignación a las injusticias. Frente a una situación injusta, lo justo es desobedecer.  
(…) No sólo la capacidad de desobediencia es la condición de la libertad; la libetad es también la condición de la desobediencia. Si temo a la libertad no puedo atreverme a decir NO, no puedo tener el coraje de ser desobediente. En verdad, la libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables, de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia, no puede ser sincero” 
 
Otros links interesantes:
Blog de las Jornadas de Noviolencia 2013: Iraultzagintza
Web de AA-MOC Insumissia
Texto: KEM-MOC Bilboko Talde Antimilitarista
para Goitibera

 

 

 

 

 

Reflexiones de una monitora sobre el Tiempo Libre Educativo


Horas preparando y pensando (¿esto les gustará? ¿Conseguiré transmitirles lo que pretendo? ¿Les servirá?)  después de estar 8 horas en clase como las demás personas, vuelves al barrio y metes otras tres o cuatro preparándote  para ellos. Llegas a casa y tu padre te mira como si volvieras del after hour; que a ver qué estás haciendo con tu vida perdiendo el tiempo por algo que no te sirve para ganarte el pan, que si estás agotada, que tienes ojeras, que esas no son horas de llegar a casa… Miles de razones que te dicen que no deberías estar invirtiendo tu tiempo en esto, que podrías estar leyendo, saliendo de fiesta, estudiando, haciendo todo lo que ahora no tienes tiempo para hacer. 

 

 

Concurso fotográfico Goitibera
Y entonces, mientras subes a trabajar, en el barrio dos niñas se cruzan contigo y las ves cuchichear, reírse y volverse para saludarte. A la amama de una le ha gustado mucho el vídeo que se hizo en el barrio para la Korrika y la otra ya tiene ideas para la próxima. Son dos tonterías, pero es eso, ese algo no tiene precio. Mil razones que te dicen que pares, que lo dejes. Millones de sentimientos que te dicen que sigas, que vale la pena, que es lo que quieres
Yo no llevo mucho tiempo en esto, por eso muchas veces cuando estamos todos juntos, en alguna reunión, o incluso de fiesta (porque también nos damos nuestros homenajes), miro a las personas que están a mi alrededor y me pregunto: ¿cuántos años llevarán en esto? ¿Cuántas horas de reuniones, discusiones, caminatas, celebraciones, juegos, reflexiones, risas, canciones y vivencias llevarán a sus espaldas? ¿Cuántos proyectos habrán empezado y cuantos se les habrán escapado?  
Mis amigos-as y yo empezamos un grupo hace dos años y jamás creí que sería capaz de sentirme tan motivada por algo, ni que sería capaz de trabajar tanto. Y ellos llevan aquí años, desde que tienen edad para hacerlo y lo mejor de todo es que ahora formo parte de este colectivo de gente que no se queda sentada, que además de ser críticos son coherentes, se levantan del sofá  e intentan cambiar las cosas. 

 

Concurso fotográfico Goitibera
Y puede que no cambien el mundo de golpe, pero persona a persona, barrio a barrio, ciudad a ciudad hacen que nos sintamos útiles, que sintamos que podemos, de verdad, hacer algo para que este mundo que esta tan enfermo y tan pateado sea un sitio en el que queden niñas y niños preocupados por la Korrika de dentro de dos años. Que quieran saber cómo vamos a arreglar los locales en los que van a pasar gran parte de su tiempo libre, que preguntan porque hay gente que no puede vivir más tiempo en sus casas, que tienen claro que ellas y ellos son iguales, que reparten postales en los comercios del barrio para que decoren sus locales… Eso quiere decir que en un futuro habrá jóvenes que quieran al euskera y que lo sientan suyo, que no permitan que nadie levante la mano contra una mujer, que sean capaces de construir, capaces de cambiar a otra mucha gente exactamente como hace dos años hicieron conmigo.  
Así que para todos aquellos que me dicen que estoy perdiendo el tiempo, que no merece la pena todo el esfuerzo que estoy malgastando, que lo deje y que me relaje en casa, les digo: ya tendré tiempo de relajarme cuando no quede nada que hacer, pero de momento tengo un barrio que revive, tengo ganas de cambiar las cosas, de sentirme útil, de ver a las familias de mi grupo trabajar por ello, por el barrio en el que vivimos y sentir que hacemos del mundo un sitio un poquito mejor. Llamadme sentimental.
Itsaso Inchausti, 
monitora de Gozaldi