Las 3 capas de ropa

Una de las cosas más importantes que tenemos que tener en cuenta a la hora de hacer cualquier actividad al aire libre, es saber vestirnos adecuadamente, para no perder calor.

La cosa no consiste en ponerse capas y capas de ropa como las cebollas, ya que al final muchas veces no conseguimos mantenernos calientes y perdemos comodidad al llevar tanta ropa. La idea es conseguir el mayor calor con la menor cantidad de ropa posible.

Para conseguirlo intentaremos explicar lo que se denominan las tres capas. Explicaremos  teniendo como referencia el torso, pero es aplicable igualmente a las piernas.

1º Capa: interior

Esta capa es la ropa que llevamos pegada al cuerpo, así que en ocasiones se denomina a esta capa como segunda piel. Normalmente suelen ser prendas térmicas, para mantener el calor corporal. Es importante que esta prenda sea transpirable a la vez que térmica, de forma que no se humedezca facilmente, ya que al estar pegada al cuerpo, esto podría hacer que perdamos más calor del que conseguimos mantener.

2º Capa: capa intermedia

Esta capa es la que usaremos como abrigo. Aquí podemos encontrar diferentes tipos de prendas, como cortavientos o forros polares de diferentes tipos y materiales. Esta es la capa dedicada a evitar que el calor del cuerpo se pierda en condiciones de frío. Dependiendo de los gustos de la persona y del frío que haga, se pueden utilizar una o varias prendas en esta capa.

3º Capa: capa exterior

Finalmente tenemos la tercera capa, la exterior. Esta será la prenda que estará expuesta a las inclemencias del tiempo de forma más directa, por lo que es conveniente que sea una prenda impermeable.

Además de llevar la ropa adecuada en cada una de las capas, también tenemos que tener en cuenta como utilizarlas. A medida que vayamos andando y vayamos teniendo más calor, o en caso de no necesitarlas en ese momento, tendremos que ir quitándonos capas. Después cuando paramos durante un tiempo más o menos continuado, tendremos que volver a ponernos las capas, para no perder el calor generado. Es decir las tres capas no son estáticas, sino que vamos poniéndonos y quitándonos ropa según las necesidades del momento.

A parte de las capas, tenemos que tener en cuenta una cosa que muchas veces dejamos pasar.

Es importante saber por donde perdemos más calor en nuestro cuerpo, hasta un 70% de nuestro calor corporal. Normalmente la mayor cantidad de calor corporal se pierde o bien por los pies, las manos o la cabeza. Por lo tanto es importantísimo tenerlo en cuenta y abrigarnos bien con gorros, guantes y calcetines en condiciones. En cuanto a los gorros, es recomendable utilizarlos con materiales cortavientos o térmicos, aunque la mayor parte de las veces nos será suficiente con un gorro de lana.

En caso de necesitarlo, en alta montaña, también podemos encontrar calcetines con tecnología gore-tex que nos mantenga los pies secos y calientes.

Otra de las cosas importantes en el monte es llevar unas buenas gafas de sol, ya que en el monte, al estar a más altura, tenemos que tener en cuenta que estamos más expuestos, y el reflejo del sol en la nieve o el agua, puede generarnos problemas en la vista.

5 DE DICIEMBRE, DÍA DEL VOLUNTARIADO

Para quien haya decidido sumarse a esta gran aventura de educar
 HOMENAJE A LOS Y LAS NUEVAS EDUCADORAS
Por Xabier Cabo
Monitor de Kilimusi
    ¡Qué alegría! ¡Este año te sumas al equipo!

     Por eso he decidido escribirte y animarte en tu propósito; y que mejor para ello, que contarte mi experiencia vivida durante mi primer año como monitor.

      Antes de empezar aquel curso hice esta reflexión: ¿Qué razones me impulsan para querer ser monitor? 

      La primera y más importante es la de poder mostrar otro modo de vida a los chavales y chavalas, un modo de vida que no esté tan basado en el consumismo y el conformismo, sino en el respeto al prójimo, el amor a la naturaleza y el camino de la fe. Así ellos y ellas podrán ver distintas realidades y optar por la que les convenza más. Y si deciden que éste es su camino, estoy seguro que como yo, verán el mundo con otros ojos.

      La segunda es la de dar la opción de vivir lo que yo he vivido en el grupo, la de divertirnos y hacer que se lo pasen bien. Para terminar, la tercera y última, y no por ello menos importante, es la de seguir mi proceso eskaut como monitor. Puesto que el proceso no termina aquí, todavía queda un último paso, vivir el eskultismo siendo monitor. Ya sabemos…eskaut por un día eskaut para siempre.

      Bueno, al grano. Mi curso comenzó y  ¡qué extraño reunirme con aquellos que fueron mis monitores! (los cuales hoy en día son como una segunda familia para mí) ¡Y qué ilusión¡. Los nuevos nos colocamos en las ramas en las que creíamos encajar mejor. La verdad, al principio, me costó un poco coger el ritmo; las reuniones de monis, las programaciones, las chavalas, la estructura del grupo…aunque lo peor fue mentalizarme sobre qué papel desempeñaba yo. Tengo que admitir que fue una gozada. Las dos chicas que tenía en la rama me enseñaron muchísimo, pero lo mejor fue poder compartir las reuniones, salidas y las primeras convivencias con las chavalas.
 
Bueno, la verdad, es que no me costó mucho integrarme en el grupo de monitores, creo que nos acogieron bien y además entré con muchas ganas. Aun así, no tenía la soltura de hacer apenas aportaciones en las reuniones de monis (eso fue un gran error por mi parte, todos tenemos algo que aportar, incluso cuando somos nuevos; te aconsejo que te sueltes desde el primer día y que tengas confianza para decirlo todo, es tu familia).

      Dejando el grupo a un lado, hay varias cosas de las que aun no te he hablado. Una de ella son las jornadas, en las cuales solemos hacer formaciones, normalmente bastante interesantes, pero desde mi punto de vista, y para alguien que entra en su primer año, lo realmente interesante de estas jornadas es que te juntas con el resto de monitorado de los demás grupos. Eso nos da la opción de conocernos y de compartir experiencias, ideas, herramientas de trabajo… 

Otra son los retiros (a los que te animo a ir), siempre está bien un momento para reflexionar y orientar nuestro camino. Luego están las reuniones, quedadas, convivencias de zona las cuales yo creo que son muy útiles puesto que conocerás a los grupos y monis que forman tu zona (será con los que más trabajaras, la relación entre grupos ayuda mucho y enriquece nuestra labor). Y por último y también importante, los momentos informales, ir de poteo o simplemente quedar después de la reu para tomar una caña, ¡en estos momento es donde se hace piña! 

       Por último y volviendo al grupo, ¡el campamento! Alucinante, una pasada, había tenido un año muy bueno y llegaba muy motivado. Hicimos un volante que aunque tuvimos un temporal de película (vientos huracanados, lluvia a más no poder, en un km todas la mochilas y todo lo de su interior calado, sacos incluidos, una locura jajaja) fue unos de los mejores que he hecho y el campamento fijo una experiencia inolvidable. Al final del año acabé casi tan motivado como había empezado, y con una experiencia de la que aprendí muchísimo y que me ayudo a crecer como persona.
 
      Antes de despedirme decirte un par de cosillas para afrontar este reto que se te presenta: La primera y más importante “el eskaut afronta las dificultades con alegría´´ el camino no va a ser fácil, como todo, tiene sus dificultades y requiere un esfuerzo, supera las adversidades, la sonrisa que recibirás a cambio no tiene precio. La segunda, la motivación y el estado personal es muy importante si te sientes agobiado o cansado, dilo.

      Espero que disfrutes tanto como lo hago yo de esta nueva experiencia y ¡No olvides que el centro de todo son los chavales y las chavalas! ¡Ya estoy deseando verte en las próximas jornadas! 

       Un abrazo muy fuerte.

BETI PREST